«Nuestro mayor esfuerzo
Rudolf Steiner
ha de ser el desarrollo de seres humanos libres,
que sean capaces por sí mismos
de impartir propósito y dirección a sus vidas.»
La Comunidad Educativa «Waldorf Paravachasca» surgió para dar comienzo a un proyecto que tenía como objetivo generar un espacio educativo que sea parte activa de la comunidad y otorgue herramientas valiosas en la formación de lxs niñxs y sus familias, tanto en la escuela como en la vida.
Vivenciamos nuestra comunidad como un espacio de encuentro en el cual la presencia de cada unx de los integrantes es valorada y esperada con amor y entusiasmo. Es así que, basándonos en la pedagogía Waldorf, aspiramos a educar, es decir, guiar a nuestrxs niñxs al encuentro del conocimiento por medio del desarrollo de sus propias capacidades y potencialidades, para que en el futuro puedan ser adultxs de libre pensar, capaces de dar propósito y dirección a sus vidas y de actuar en el mundo aportando nuevas soluciones a los desafíos de nuestros tiempos.
Respetando a lxs niñxs en sus ritmos naturales, buscamos desarrollar e incentivar el interés por el mundo, despertar la fantasía creadora, fortalecer la voluntad, construir una moral sana, el pensamiento propio y crítico, así como despertar la gratitud, el autoconocimiento y el sentido de responsabilidad social.
Nuestro camino
En el año 2016, familias del Valle de Paravachasca se encontraron en la búsqueda común de una educación para sus hijxs que tuviese coherencia con su mirada sobre la vida.
Organizando reuniones entre 7 familias y una maestra, indagaron e investigaron en diversas líneas pedagógicas alternativas y hallaron en la Pedagogía Waldorf una profunda correspondencia con sus inquietudes. Así nació el deseo de establecer un nuevo espacio educativo, que tuviera una mirada integral de la infancia y la educación, contemplando las distintas necesidades de lxs niñxs en el desarrollo de su ser.
Durante todo ese año profundizaron en los contenidos de la Pedagogía Waldorf y en la Antroposofía como filosofía que la sustenta, con el apoyo de otras escuelas y maestrxs Waldorf de mayor trayectoria. Ese año también dieron inicio a los trámites para la constitución de la Asociación Civil Waldorf Paravachasca, la cual emerge como imagen de la unión de estas familias y como respaldo legal y formal del proyecto.
A fines de ese mismo año, una de las maestras fundadoras ofreció un terreno de su propiedad y el dinero para edificar un espacio en donde la escuela pudiera establecerse. Junto con otros aportes materiales y el trabajo de las familias, se realizaron las refacciones y acondicionamientos necesarios.
En abril del 2017, con un grupo de 10 niñxs y dos maestras, comenzó la actividad pedagógica del Jardín Waldorf “Luces del Valle”. Aprendiendo del propio recorrido y de otras experiencias, estas primeras familias y maestras lograron dar impulso a este proyecto educativo con mucha energía y voluntad, organizándose en comisiones de trabajo y encontrándose mensualmente en reuniones para resolver y proponer todo lo referido al funcionamiento del proyecto.
En 2018, “Luces del Valle” comenzó su ciclo lectivo con 20 niñxs y se incorporó una nueva maestra, Marianela. Se abrieron las salas de Nivel Inicial y Pre-Escolar.
Fue también un año lleno de aprendizajes y de gratificantes momentos en la constitución del alma de la comunidad. Ese año se redactó el primer reglamento Pedagógico y se optimizó la organización del proyecto creando las Comisiones de Limpieza, Pedagógica, Mantenimiento, Económicas, Alimentos, Recursos y Eventos y Comunicación.
A mediados de ese año, a partir de la propuesta de una familia recién incorporada, surgió Ram Pan Pan, Panadería Artesanal y Agroecológica, con la finalidad de dar respuesta a una necesidad económica del proyecto que no podía cubrirse con los aportes mensuales de las familias.
A fines de ese año se realizó lo que luego sería la primer Reunión Plenaria de la Comunidad. En un clima de respeto y armonía, y compartiendo los diversos pareceres y sentires, se fijaron las bases para el trabajo del año entrante, definiendo la redacción de los Acuerdos de Comunidad y la creación de las Comisiones Familias, Nuevo Espacio y Coordinación General.
Para cubrir la demanda de espacio, durante el verano 2018-2019 se construyó un aula nueva en el terreno donde venía funcionando la escuela.

En el año 2019, la escuela inició el ciclo con las las salas de Jardín, 1° y 2° grado del nivel primario en turno mañana, y se agregó el turno tarde para la sala de prejardín. En total asistieron 41 niñxs con 5 maestras, dos en cada sala de jardín y una en primaria, más dos en áreas especiales. Todas las maestras tienen título oficial y están capacitadas en la pedagogía (Seminario Pedagógico Waldorf) y se mantienen en capacitación constante.
Ese año se redactaron y firmaron los Acuerdos de Comunidad y se establecieron Reuniones de Comunidad mensuales y estructuradas para la toma colectiva de decisiones.
La Panadería alquiló un lugar propio, se reforzaron los proyectos de venta de Miel y Yerba y se organizaron locros y otros eventos para la recaudación de fondos.
A finales de 2019 y luego de varias Reuniones de Comunidad, decidimos alquilar un espacio de 1,25 ha. sobre la ruta S523, con una casa de 4 ambientes y muchas tareas de mantenimiento por resolver.
El inicio de 2020 nos presentó el desafío de la mudanza, trámites de alquiler, mantenimiento y refacciones del edificio alquilado. Frente a ese panorama, decidimos no abrir un nuevo curso de prejardin este año para concentrar la energía en la mudanza y el acondicionamiento del nuevo espacio.
Se sumaron este año 8 familias nuevas y dos nuevas maestras, completando un total de 49 niñxs. Trabajan amorosamente en la escuela 8 maestras: dos en cada sala de jardín y dos en primaria (ya que se agregó un primer grado) y dos en las áreas especiales de música e inglés, respectivamente.
La situación mundial de pandemia y políticas de aisamiento nos forzaron a retraernos un tiempo y reconfigurarnos para poder continuar con una educación como la que elegimos en este contexto nuevo para todos.
De a poco volvimos a nuestra escuela y a los encuentros y la comunidad siguió creciendo.
En este año 2022 tenemos el desafío de crear una nueva aula para nuestros niños y niñas, ya que cada vez somos más y necesitamos más espacio. Necesitamos de la colaboración de toda la comunidad para lograrlo. ¿Nos ayudas?
¡Comenzamos el 2022! ¡Manos a la obra!